Vacaciones de Verano El sol de la mañana apenas comenzaba a calentar, pero el aire ya vibraba con una emoción palpable. No era un día cualquiera; era "el día de playa". Desde temprano, las calles de tierra de los barrios cobraban vida con el trajín de grupos enteros: colonias escolares con sus uniformes impolutos (al menos por ahora), clubes deportivos con sus banderas ondeando, juntas de vecinos que se habían organizado con meses de antelación, y familias enteras que se unían para compartir la aventura. El corazón de esta peregrinación playera, antes de la era de las autopistas, era el tren . El silbato de la locomotora era una melodía de promesa, anunciando la llegada inminente de la libertad y el mar. Los vagones se llenaban hasta el tope, con risas de niños, conversaciones animadas de adultos y el tintineo de las canastas que guardaban los tesoros del día. Y hablando de tesoros, ¿qué sería de un viaje a la playa sin la gastronomía playera? El huevo duro , infaltable y pe...
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