En un pequeño pueblo escondido entre las montañas, donde las nubes parecían acariciar las cimas y el aire fresco susurraba antiguas leyendas, vivía un anciano conocido como El Sabio de las Estrellas. Su nombre era Elías, y se decía que poseía conocimientos que trascendían el tiempo y el espacio. La gente del pueblo a menudo se reunía alrededor del fuego para escuchar sus historias sobre el universo, la vida y la existencia de Dios. Una noche, mientras las llamas danzaban al ritmo del viento y las estrellas titilaban como si estuvieran atentas a la conversación, una joven llamada Amara se atrevió a hacer la pregunta que todos llevaban en el corazón pero que nunca se habían atrevido a formular en voz alta: “Elías, tú que has contemplado el cielo y has conversado con los astros, ¿puedes decirnos quién es Dios?” El anciano miró a la multitud con ojos profundos y serenos, y tras una pausa que pareció eterna, comenzó a relatar: "En mis años de juventud, cuando mi cabello aún no había ...
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