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viernes, 13 de febrero de 2026

Reforma Agraria

 

La Gesta de Culiprán y la Transformación del Agro Chileno: De la Reforma Agraria a la Represión y la Consolidación del Modelo Neoliberal



La historia contemporánea de Chile se encuentra indisolublemente ligada a la tenencia de la tierra y a las luchas sociales que emanaron de la profundidad del mundo rural. El 11 de febrero de 1969 marca un hito fundamental en esta trayectoria, pues ese día se celebró en el sector de Las Palmeras de Culiprán la entrega formal de títulos de dominio a los campesinos que habían protagonizado años de movilización y resistencia. Este acto no fue un evento aislado, sino la culminación de la denominada «Gesta Campesina de Culiprán» (1965-1969), un proceso que funcionó como el motor de arranque y el precedente simbólico de la Reforma Agraria nacional en el departamento de Melipilla. La transformación del sistema de inquilinaje, un vestigio feudal de subordinación personal, hacia un régimen de pequeños propietarios independientes, representó una de las mutaciones socioeconómicas más profundas del siglo XX chileno.  Sin embargo, la promesa de dignidad y autonomía contenida en aquellos títulos de dominio se vio violentamente truncada tras el golpe de Estado de 1973, cuando el régimen militar inició una política de persecución sistemática contra el campesinado de Melipilla, utilizando el aparato estatal para despojar a los trabajadores de sus tierras y restaurar, bajo un nuevo signo neoliberal, el poder de las élites agrarias.

El Latifundio y la Crisis del Orden Tradicional en el Campo

Para comprender la magnitud de lo ocurrido en Culiprán, es imperativo analizar la estructura agraria que prevalecía en Chile antes de la década de 1960. Durante siglos, la sociedad rural chilena se organizó en torno a la hacienda o latifundio, una unidad productiva y social caracterizada por la concentración extrema de la tierra en manos de una oligarquía terrateniente que ejercía un control casi absoluto sobre la vida de los trabajadores. . Este sistema se sustentaba en el inquilinaje, una forma de servidumbre donde el campesino residía en la propiedad del patrón, recibiendo una vivienda precaria y una pequeña porción de tierra para el autocultivo a cambio de su labor y la de su familia en las faenas del fundo.

La ineficiencia de este modelo era evidente hacia mediados del siglo XX. A pesar de contar con recursos naturales abundantes, Chile presentaba un estancamiento agrícola crónico que obligaba a la importación masiva de alimentos, drenando las divisas del país y limitando el desarrollo industrial. La brecha de desigualdad era abismal: una ínfima minoría controlaba la mayor parte de la superficie cultivable, mientras millones de campesinos subsistían en condiciones paupérrimas, al margen de la educación, la salud y la movilidad social.

Estructura Agraria Pre-ReformaImpacto en el CampesinadoConsecuencias Nacionales
Predominio del gran latifundio

Subordinación personal y política al "patrón".

Estancamiento de la producción de alimentos.

Sistema de inquilinaje

Salarios pagados mayoritariamente en especies (trigo, porotos, leña).

Pobreza rural extrema y migración campo-ciudad.

Concentración del poder político

Control del voto campesino por la oligarquía agraria.

Bloqueo de reformas sociales en el Congreso Nacional.

Vivienda y servicios precarios

Casas con piso de barro, sin baño y cocinas exteriores.

Altos índices de analfabetismo y mortalidad infantil.

Esta situación de injusticia estructural generó las condiciones para el surgimiento de demandas de cambio que fueron canalizadas por partidos políticos progresistas y por la Iglesia Católica, que bajo el impulso de las encíclicas sociales comenzó a entregar sus propias tierras en sectores como Melipilla desde 1962. La Reforma Agraria se convirtió así en un imperativo no solo económico para modernizar la agricultura, sino ético y social para dignificar al hombre de campo.

La primera ley de reforma agraria

La primera ley de reforma agraria Nº 15.020 se promulgó en 1962 durante el gobierno de Jorge Alessandri, quien se ve prácticamente en la obligación de aplicarla, debido a la movilización del campesinado, que exigía una calidad de vida mejor. La Iglesia Católica, entrega parte de sus propias tierras entre el campesinado, con el apoyo de Estados Unidos a través de la “Alianza por el Progreso”. Su objetivo era que los países de Latinoamérica no quisieran seguir el camino a la revolución como ya lo había hecho Cuba.

La Gesta de Culiprán como Precedente Histórico (1965-1969)

El conflicto en el fundo Culiprán se inició como una respuesta directa a la arbitrariedad del sistema patronal. Los campesinos de la zona, organizados inicialmente en comités de defensa y apoyados por figuras que promovían la sindicalización, desafiaron la autoridad del dueño mediante la toma del predio, un acto de rebelión que rompió el vasallaje histórico. Culiprán no fue solo una disputa por mejores salarios, sino una lucha por la tierra misma, bajo la premisa de que quienes la trabajaban debían ser sus legítimos dueños.

El éxito de la movilización campesina en Culiprán forzó la intervención del Estado en un momento en que la legislación de Reforma Agraria de Eduardo Frei Montalva (Ley 16.640) estaba en pleno debate y despliegue. El fundo funcionó como un laboratorio de lo que vendría a nivel nacional: la expropiación de grandes extensiones mal explotadas y su entrega a los trabajadores organizados en asentamientos.

El 11 de febrero de 1969, el Presidente Eduardo Frei Montalva se trasladó personalmente a Culiprán para encabezar la ceremonia de entrega de títulos de dominio en el sector Las Palmeras. Este acto simbolizó el fin del inquilinaje en la zona y la transformación de los antiguos peones en propietarios independientes. La relevancia de Culiprán radica en que antecedió y dio el "último impulso" a la reforma nacional, demostrando que la redistribución de la tierra era posible y socialmente necesaria.

Profundización de la Reforma durante la Unidad Popular (1970-1973)

Con la asunción de Salvador Allende en 1970, el proceso iniciado en Culiprán y extendido por todo Chile se aceleró drásticamente. El gobierno de la Unidad Popular utilizó la Ley 16.640 para expropiar masivamente los predios que aún permanecían bajo el control latifundista, alcanzando cifras de casi 10 millones de hectáreas redistribuidas al final del periodo.

En Melipilla, la organización campesina alcanzó niveles de madurez política sin precedentes. Se crearon los Consejos Campesinos y los Centros de Reforma Agraria (CERA), donde los trabajadores tenían una participación decisiva en la gestión de la producción. La Gesta de Culiprán se convirtió en un mito fundacional que inspiraba a otros sectores rurales a exigir su plena incorporación al desarrollo del país. Sin embargo, esta efervescencia también generó una reacción violenta por parte de los sectores desplazados del poder. Los antiguos terratenientes, organizados en milicias privadas y apoyados por partidos de derecha, comenzaron a sabotear la producción y a preparar el terreno para una respuesta autoritaria que pusiera fin a lo que ellos consideraban una amenaza al derecho de propiedad.

El Golpe de Estado de 1973 y la Venganza de los Terratenientes

El 11 de septiembre de 1973 significó la destrucción inmediata del proyecto campesino. En las zonas rurales como Culiprán y Melipilla, el golpe no fue solo una toma del poder central, sino una contrarrevolución local ejecutada con saña. La persecución contra los campesinos que habían participado en la Reforma Agraria fue sistemática y estuvo guiada por una lógica de castigo y disciplinamiento.

Mecanismos de la Represión Campesina

La represión en el campo tuvo características distintivas respecto a la represión urbana. En lugares como Culiprán, los antiguos dueños de los fundos colaboraron directamente con las patrullas militares y de Carabineros, señalando a los dirigentes sindicales, a los asentados y a cualquier campesino identificado con los gobiernos de Frei o Allende. Se desató una cacería humana en la que muchos campesinos fueron asesinados en las puertas de sus casas o detenidos para luego desaparecer.

Perfil de la Represión RuralActores y MétodosConsecuencias Inmediatas
Colaboración Cívico-Militar

Terratenientes guiando patrullas y proporcionando listas de nombres.

Desarticulación total del tejido sindical campesino.

Ejecuciones Sumarias

Asesinatos en caminos rurales, orillas de ríos y cerros.

Clima de terror absoluto en las comunidades rurales.

Expulsión Violenta

Desalojo de familias de sus parcelas bajo amenaza de muerte.

Pérdida inmediata de medios de subsistencia para miles de familias.

Uso de Centros de Detención Locales

Comisarías, retines y regimientos transformados en centros de tortura.

Ejecución y desaparición de dirigentes de asentamientos.

Uno de los casos más estremecedores fue el de los hornos de Lonquén, un sector cercano a Melipilla, donde quince campesinos —muchos de ellos participantes en procesos agrarios— fueron enterrados vivos o ejecutados y ocultos en hornos de cal. Este evento, descubierto años después, desnudó la brutalidad de una represión que buscaba no solo castigar, sino borrar físicamente el recuerdo de la lucha por la tierra.

Casos Específicos en Melipilla: Bernardino Marchant y Otros

La persecución en Melipilla cobró la vida de numerosos dirigentes. Bernardino Marchant, militante del Partido Comunista y activista en la zona, es un ejemplo de la saña con la que se actuó contra los líderes rurales. Fue detenido el 17 de septiembre de 1973 por efectivos del Ejército y ejecutado al día siguiente, apareciendo su cuerpo en el Cementerio General. Su caso refleja el destino de muchos que, tras haber recibido títulos de dominio en 1969 o haber gestionado asentamientos, fueron marcados como objetivos militares por el solo hecho de haber buscado la dignidad del campesinado.

La represión no se limitó a los hombres. Mujeres y niños también sufrieron las consecuencias, siendo expulsados de sus hogares y condenados a la miseria absoluta mientras sus padres o esposos estaban presos, ejecutados o en la clandestinidad. Se estima que más de 5,000 líderes campesinos a nivel nacional fueron expulsados de sus tierras, y en zonas como Melipilla, el porcentaje de víctimas rurales fue desproporcionadamente alto respecto a la población total.

La Contrarreforma Agraria: El Despojo Institucionalizado

Más allá de la violencia física, el gobierno militar implementó una política deliberada de despojo institucional conocida como la contrarreforma agraria. El objetivo central fue revertir la distribución de la tierra y sentar las bases para un nuevo modelo de capitalismo agrario basado en la gran propiedad modernizada y el libre mercado.

El Decreto Ley 208 de 1973 y la Exclusión Política

El Decreto Ley 208 fue la herramienta legal más devastadora para los campesinos de Culiprán y el resto del país. Este decreto prohibía la asignación de tierras a cualquier campesino que hubiera participado en ocupaciones "violentas" de predios o que tuviera antecedentes políticos que lo calificaran como "peligroso" según el criterio de la dictadura.

Dado que la gran mayoría de las expropiaciones bajo el gobierno de Allende y muchas bajo el de Frei se habían originado en movilizaciones sociales, este decreto permitió al régimen expulsar legalmente a miles de familias de sus parcelas. Las tierras recuperadas por el Estado fueron devueltas a sus antiguos dueños o rematadas a precios irrisorios a nuevos inversionistas vinculados al régimen.

El Destino de la Tierra Reformada

Bajo el mando de la Oficina de Normalización Agrícola (ODENA) y tras la disolución de la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) en 1978, el mapa de la propiedad rural chilena cambió radicalmente.

Distribución de la Tierra en la ContrarreformaPorcentaje EstimadoImpacto Social y Económico
Devolución a antiguos dueños

28% - 33% del sector reformado.

Restauración parcial del poder latifundista tradicional.

Parcelación Individual

41% del sector reformado.

Fragmentación de la organización colectiva campesina.

Remates a terceros y subastas

20% - 30% del sector reformado.

Entrada de nuevos capitales y grupos económicos al campo.

Expulsión de campesinos (DL 208)

Miles de familias afectadas.

Proletarización forzosa y marginalidad rural.

Este proceso de "acumulación por desposesión" permitió que la tierra dejara de ser un instrumento de justicia social para convertirse en una mercancía. Los campesinos que lograron conservar pequeñas parcelas se vieron enfrentados a la falta de crédito, la ausencia de asistencia técnica y la presión del mercado, lo que forzó a muchos a vender sus tierras en los años 80, completando el ciclo de despojo iniciado por la represión.

Consecuencias Políticas e Internacionales para el Gobierno Militar

La persecución del campesinado produjo efectos profundos en la estabilidad y la imagen del régimen militar chileno. Aunque la dictadura logró consolidar su poder interno mediante el terror, el costo en términos de legitimidad internacional fue inmenso.

El Aislamiento y la Denuncia de Crímenes Rurales

La comunidad internacional, que ya observaba con horror la represión urbana en Santiago, comenzó a recibir informes detallados sobre las masacres en el campo. El caso de Lonquén y la desaparición de campesinos en Paine y Melipilla se convirtieron en símbolos mundiales de la violación de los derechos humanos. La Iglesia Católica, a través de la Vicaría de la Solidaridad, documentó estos casos y proporcionó un amparo legal y moral que el régimen no pudo silenciar del todo.

Estas denuncias alimentaron la condena de organismos como la ONU y la OEA, limitando el acceso del régimen a ciertos créditos internacionales y complicando sus relaciones diplomáticas. Sin embargo, la dictadura utilizó esta presión externa para alimentar un discurso nacionalista de "agresión extranjera", mientras internamente profundizaba el modelo económico neoliberal que compensaba el aislamiento político con la apertura a capitales globales.

La Reconfiguración de la Elite Agraria y el Modelo Neoliberal

Una consecuencia indirecta pero fundamental de la persecución fue la creación de una nueva élite económica. Los beneficiarios de la contrarreforma no fueron necesariamente los antiguos latifundistas tradicionales, sino una burguesía agraria modernizada que aplicó principios de eficiencia empresarial y exportación masiva. Grupos económicos que hoy dominan el mercado chileno se consolidaron adquiriendo tierras expropiadas a precios de devaluación durante la dictadura.

Para el gobierno militar, la eliminación física y política del campesinado organizado fue un requisito previo para la implementación del "Plan Laboral" de 1979, que despojó a los trabajadores de la facultad de negociar colectivamente y prohibió las huelgas en el sector agrícola. Así, la represión en Culiprán y Melipilla no fue solo un acto de venganza, sino una pieza estratégica para construir una agricultura competitiva basada en salarios bajos y trabajadores precarios o "temporeros".

El Camino hacia la Verdad y la Reparación

Con el retorno a la democracia en 1990, el Estado chileno inició un largo y complejo proceso de reconocimiento de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el campo. El Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig) reconoció a miles de víctimas de ejecución y desaparición forzada, incluyendo a numerosos campesinos de la zona de Melipilla.

Las Comisiones de Verdad y el Campesinado

El Informe Rettig y posteriormente el Informe Valech (sobre prisión política y tortura) arrojaron luz sobre los métodos de horror aplicados en las zonas rurales. Se documentó que el campesinado fue uno de los sectores más vulnerables y menos protegidos frente al poder represivo del Estado.

Comisión de VerdadAlcance y Hallazgos RuralesLimitaciones en la Reparación
Comisión Rettig (1991)

Calificó casos de muerte y desaparición de campesinos.

No abordó el despojo económico ni la pérdida de tierras.

Comisión Valech (2004)

Reconoció la tortura masiva de trabajadores rurales.

Las reparaciones son pensiones individuales, no restituciones agrarias.

Comisión de Verdad Histórica (2001)

Mapeó irregularidades en la contrarreforma.

Sus recomendaciones sobre tierras fueron mayoritariamente ignoradas.

En 1994, se creó una comisión específica para tratar la situación de los dirigentes campesinos expulsados por el DL 208, lo que permitió que algunos recibieran pensiones de gracia y el reconocimiento como "exonerados políticos". Sin embargo, para muchos sobrevivientes de Culiprán, la reparación simbólica y monetaria no compensa la pérdida del sueño de la propiedad colectiva y la destrucción del modo de vida campesino que se había forjado en la lucha de los años 60.

El Legado de Culiprán en el Chile Actual

A más de medio siglo de la entrega de títulos de 1969, Culiprán permanece en la memoria como un símbolo de la lucha social campesina. Cada 11 de febrero, la comunidad y las organizaciones sindicales conmemoran aquel hito de dignidad, recordando que allí nació la esperanza de un campo justo.

El impacto de la persecución militar, no obstante, es todavía visible. El agro chileno de hoy es un motor exportador exitoso, pero se asienta sobre las cenizas de la organización campesina. El inquilinaje ha sido reemplazado no por una masa de pequeños propietarios prósperos, sino por una estructura donde la gran empresa domina el paisaje y el campesino se ha convertido en un asalariado migrante o temporero.

La Gesta de Culiprán nos enseña que la transformación social es posible cuando emana de la base, pero también advierte sobre la ferocidad con la que los sectores dominantes pueden reaccionar cuando sus privilegios se ven amenazados. La persecución en Melipilla fue el costo trágico que pagó una generación por atreverse a decir que la tierra debía ser de quien la trabaja.

Conclusión

La investigación profunda sobre la historia de Culiprán y las consecuencias de la represión militar permite concluir que este sector no fue solo un escenario de entrega de tierras, sino el epicentro de un cambio tectónico en la identidad nacional chilena. La entrega de títulos de 1969 representó la mayoría de edad de un movimiento campesino que rompió siglos de servidumbre. La reacción del régimen militar tras 1973 fue, por lo tanto, una respuesta proporcional al temor que la burguesía agraria sintió ante esta pérdida de poder. La persecución no solo destruyó vidas humanas como la de Bernardino Marchant, sino que utilizó el aparato legal (DL 208) y económico para operar una transferencia masiva de riqueza desde el campesinado hacia nuevos y antiguos capitalistas. Aunque hoy se rinde tributo a la "cuna de la reforma agraria", la realidad del campo chileno sigue marcada por la desposesión y la herida abierta de aquellos que, habiendo sido dueños de su destino por un breve periodo, fueron condenados nuevamente a la invisibilidad por la fuerza de las armas y la imposición de un modelo económico excluyente. La memoria de Culiprán, por tanto, no es solo un recuerdo del pasado, sino una exigencia permanente de justicia y reparación histórica para el mundo rural.

Fuentes

indap.gob.cl
EMOTIVA CELEBRACIÓN DE LOS 50 AÑOS DE LA “GESTA ... - Indap

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youtube.com
Conmemoran 50 años de la gesta de Culipran – Melipilla- en la Reforma Agraria - YouTube

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dialnet.unirioja.es
Dictadura, política agraria y desposesión campesina, 1973-1990 - Dialnet

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agenciatierraviva.com.ar
A 50 años del golpe contra Allende y la reforma agraria en Chile

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memoriachilena.gob.cl
La Reforma Agraria (1962-1973) - Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile

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bibliotecadigital.ciren.cl
Reforma Agraria Chilena. 50 años: historia y reflexiones - HTTP Server Test Page

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memoriachilena.gob.cl
Sindicatos Campesinos (1967-1973) - Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile

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anuariocdh.uchile.cl
Políticas de reparación para campesinos y obreros agrícolas ...

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dialnet.unirioja.es
Tierra y derechos humanos en Chile: la contrarreforma ... - Dialnet

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archivochile.com
Volumen IIb Informe Rettig. 102 - Archivo Chile

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derechoshumanos.net
Auto del Juzgado Central de Instrucción Nº 5, de 3 de noviembre de 1998, por el que se solicita la extradición de Augusto Pinochet - Fundación ACCIÓN PRO DERECHOS HUMANOS (www.derechoshumanos.net)

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es.wikipedia.org
Dictadura militar (Chile) - Wikipedia, la enciclopedia libre

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cmi.no
INFORME DE CMI

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derechoshumanos.net
Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura - DerechosHumanos.net

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bibliotecadigital.indh.cl
Informe de la Comisión Asesora Presidencial para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión, Política y Tortura (Valech II) - Biblioteca Digital INDH

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historiaagraria.com
Tierra y derechos humanos en Chile: la contrarreforma agraria de la dictadura de Pinochet y las políticas de reparación campesina (Número 80)

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fucoa.cl
HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado - Fucoa

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