La Voz que Nunca se Apaga: Una Crónica del Día Mundial de la Radio
Hay algo casi místico en el acto de encender la radio. Es ese breve instante de estática —un siseo que suena a galaxias lejanas— antes de que una voz humana irrumpa en la habitación. No importa si es un transistor viejo con pilas desgastadas o una señal digital en un smartphone; la esencia es la misma: compañía.
Hoy, 13 de febrero, celebramos el Día Mundial de la Radio, una fecha proclamada por la UNESCO para recordar que, antes de los algoritmos y las pantallas infinitas, existían las ondas herpziantzas tejiendo puentes sobre el abismo de la distancia.
El origen de un eco global
La elección de este día no es azarosa. Un 13 de febrero de 1946, las Naciones Unidas lanzaron su propio servicio de radio, enviando un mensaje de paz y cooperación a un mundo que aún intentaba sanar las heridas de la guerra. Desde entonces, la radio ha sido:
El primer aviso en la emergencia: Cuando la luz se va y el internet calla, la radio sigue ahí.
La escuela de los remotos: Llevando alfabetización a las montañas y selvas donde los caminos no llegan.
El refugio de la diversidad: Un espacio donde las lenguas indígenas y las culturas locales encuentran un micrófono frente a la homogeneidad global.
Más que ondas, son abrazos
La radio tiene una cualidad que ningún otro medio posee: la intimidad sin imagen. Nos permite imaginar el rostro de quien nos habla mientras cocinamos, conducimos o trabajamos en soledad. Es la "voz de los sin voz", el medio que democratiza la información porque no exige saber leer ni tener un plan de datos costoso; solo exige saber escuchar.
En un mundo que a veces parece fragmentado, la radio sigue siendo esa fogata invisible alrededor de la cual nos reunimos para enterarnos de que no estamos solos. Es la banda sonora de nuestra historia colectiva, el susurro que nos dice que, al otro lado del dial, siempre habrá alguien despierto.
"La radio es el teatro de la mente; donde las palabras pintan paisajes que ningún presupuesto de cine podría igualar."
¿Por qué celebrarla hoy?
Porque en la era de la desinformación, la radio mantiene su prestigio como uno de los medios más confiables. Porque garantiza la libertad de expresión en los rincones más oscuros y porque, sencillamente, el mundo sería un lugar mucho más silencioso y frío sin esa voz amiga que nos saluda cada mañana.
¡Feliz Día Mundial de la Radio a los que hablan, a los que operan los controles y, sobre todo, a ti que escuchas!
https://www.youtube.com/watch?v=z-W649o8pT8&list=PL4fHWVJ_WFYpI2A8VcaPYYHwPLHubow1Q

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