La fecha marcada por las cenizas: Crónica del Día del Brigadista Forestal en Chile
Hay fechas que no se eligen en un calendario por su belleza, sino por el peso de la tragedia que las fundó. El 15 de febrero en Chile es una de ellas. No es un día cualquiera en el verano austral; es una jornada donde el viento cálido parece llevar consigo un eco de alerta y memoria. Es el Día Nacional del Brigadista Forestal, una conmemoración que no nació de una celebración, sino de un duelo nacional que remeció los campos del Maule.
Para entender por qué este día está grabado a fuego en la memoria del país, el cronista debe viajar al 15 de febrero de 2009. En la comuna de Chanco, un helicóptero que transportaba a una brigada cayó a tierra, llevándose la vida de doce brigadistas de la empresa Forestal CELCO y su piloto. Aquella tarde, los cerros no solo ardían por los incendios de la temporada, sino por el dolor de ver caer a quienes dedicaban su existencia a apagar el fuego de los demás .
A solo cuatro meses de aquella tragedia, el 2 de junio de 2009, el Ministerio de Agricultura promulgó el Decreto Supremo N°47, oficializando cada 15 de febrero como un homenaje perpetuo . Pero, ¿por qué convertir una fecha tan dolorosa en un día de reconocimiento? Porque el Estado y la sociedad entendieron que el trabajo de estas personas no podía seguir siendo invisible. Se estableció para recordar a los caídos, pero también para visibilizar la entrega anónima de quienes aún están en la primera línea de defensa .
El origen de la fecha: Una memoria que no se apaga
La decisión de decretar este día fue un acto de justicia poética en un país acostumbrado a ver el humo en el horizonte sin preguntar quién lo combate. Desde entonces, la fecha sirve como un réquiem y un agradecimiento. Cada 15 de febrero, en las bases de CONAF, en las empresas forestales y en las delegaciones presidenciales a lo largo del país —desde Atacama hasta Magallanes, incluyendo Isla de Pascua—, se detiene la rutina para mirar al pasado y honrar a los que ya no están .
En la Región de Valparaíso, por ejemplo, las ceremonias han tenido un tono particularmente solemne. Allí, se descubrió un memorial que recuerda a nueve trabajadores fallecidos entre 1977 y 2006, sumando sus nombres a la larga lista de mártires de una guerra silenciosa contra el fuego .
El batallón de los verdes: ¿Quiénes son y cómo es su trabajo?
Pero más allá de la fecha y los discursos oficiales, está la historia de quienes visten el uniforme. En el argot popular, son "los héroes del bosque", aunque ellos rara vez se sientan como tales .
Un brigadista forestal no es un improvisado. Como describe el perfil ocupacional de ChileValora, su propósito es claro y mortalmente serio: controlar y extinguir incendios forestales, actuando en terrenos públicos y privados, armados con herramientas manuales, pero también con un profundo conocimiento del comportamiento del fuego .
Su trabajo se divide en dos mundos. Durante el año, en la llamada "temporada baja", realizan una labor silenciosa pero vital: construyen cortafuegos, reducen el material combustible (como maleza seca y ramas) y educan a las comunidades en la prevención. Pero cuando llega el verano y el mercurio sube, se convierten en un ejército de primera respuesta. La consigna es feroz: una vez alertado el incendio, tienen solo 20 minutos para llegar al lugar e iniciar el ataque .
Hoy, ese ejército está compuesto por más de 7.000 brigadistas a nivel nacional, sumando los esfuerzos de CONAF, empresas privadas, Bomberos y las Fuerzas Armadas . La tecnología ha avanzado —ya no solo suben cerros con cantimploras y palas, como recuerdan los veteranos—, pero la esencia sigue siendo la misma: un combate cuerpo a cuerpo con las llamas .
El testimonio de Pedro Parada Flores, un brigadista homenajeado por 30 años de servicio, pintaba una postal del ayer y el hoy: *"En esos años no teníamos helicópteros, subíamos los cerros con cantimploras y apagábamos incendios con tierra. Hoy, además de tecnologías, contamos con mujeres que se han unido a esta noble labor de salvar vidas: humanas, forestales y animales"* .
Guardianes en la oscuridad y las "Chicas del Fuego"
Si hay algo que ha cambiado en los últimos años es el rostro de las brigadas. La tradición de un rubro predominantemente masculino ha dado paso a la fuerza imparable de las mujeres. En la comuna de Santa Juana, un grupo autodenominado "Las Chicas del Fuego" se reúne cada mañana. Para Constanza Montes, coordinadora de brigada, esta presencia es una declaración de principios: "Nosotras hemos llegado para quedarnos en el mundo forestal. Es una oportunidad para proteger el medio ambiente, el entorno y a las personas" .
Y cuando el sol se oculta, emerge otra especialidad: las brigadas nocturnas. Mientras el país duerme, ellos buscan el "fuego subterráneo", ese que se esconde bajo las raíces y puede reactivarse días después. *"Es uno de los más difíciles de controlar. Requiere un esfuerzo físico considerable, ya que debemos cavar, remover tierra y asegurarnos de que no queden brasas encendidas"*, explica Julio Alarcón, un coordinador que conoce el peso de la pala en la oscuridad .
El milagro de las cifras y la espina de la intencionalidad
La crónica del brigadista también se escribe con números. En la temporada 2024-2025, por ejemplo, Chile experimentó un aumento del 8% en el número de incendios respecto al año anterior. Sin embargo, la superficie afectada se redujo en un **24%** gracias a la eficacia del combate y la prevención. Es la paradoja del héroe: mientras más eficiente es su trabajo, menos visible se vuelve su lucha .
Pero hay una herida que no cierra. Las autoridades repiten hasta el cansancio una cifra escalofriante: el 99,7% de los incendios forestales son causados por acción humana, ya sea por negligencia o intencionalidad . Esa estadística transforma la labor del brigadista en un acto de resistencia contra la irresponsabilidad de muchos.
Epílogo: Un minuto de silencio en Rodelillo
Al caer la tarde de este 15 de febrero, imaginemos la ceremonia en la central de coordinación Palma 1, en Rodelillo. El viento del Pacífico refresca el rostro curtido de los combatientes. El seremi de Agricultura pronuncia las palabras de rigor, pero el verdadero homenaje está en el memorial de piedra donde descansan los nombres de aquellos que no volvieron .
No hay mejor incendio que el que no ocurre, repiten los viejos brigadistas como un mantra. Mientras tanto, en las bases de Yungay, Copiapó o Coyhaique, los equipos están listos. Porque aunque el calendario marque su día, el fuego no entiende de fechas, y ellos, los guardianes del bosque, tampoco descansan en su memoria .

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