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jueves, 12 de febrero de 2026

Fundación de Santiago

 

El palimpsesto del Mapocho: Una reevaluación experta de la fundación de Santiago de Chile y su matriz incaica



La historiografía tradicional chilena ha perpetuado durante siglos una narrativa de "tierra virgen" respecto a la fundación de Santiago del Nuevo Extremo el 12 de febrero de 1541. Sin embargo, la evidencia arqueológica y documental acumulada en las últimas décadas, particularmente a través de las investigaciones de Rubén Stehberg y Gonzalo Sotomayor, obliga a una relectura profunda del origen de la capital. La ciudad no fue un acto de creación ex nihilo sobre un terreno eriazo, sino una operación de superposición política y administrativa sobre un enclave incaico plenamente funcional que servía como centro de poder del Tawantinsuyu en el extremo sur del imperio. Este informe analiza detalladamente los componentes humanos de la hueste española, la sofisticada infraestructura indígena preexistente, y la compleja dialéctica de aciertos y fracasos que definieron los primeros años de la colonia, integrando una invitación patrimonial al Santiago contemporáneo.

La matriz prehispánica: El Santiago incaico y su infraestructura

La cuenca del río Mapocho, lejos de ser un paraje desolado, era en 1540 un ecosistema intensamente antropizado y administrado por el Estado Inca. Las excavaciones bajo la Plaza de Armas, el Museo Histórico Nacional y la Catedral Metropolitana han revelado que la ubicación de la ciudad española coincidía milimétricamente con un centro administrativo y ceremonial incaico. Este asentamiento no era una aldea menor, sino una sede de gobernación que aprovechaba la fertilidad del valle mediante un sistema de hidroagricultura que los españoles simplemente heredaron y adaptaron.

La ingeniería hidráulica del Tawantinsuyu en el valle central

El éxito de la ocupación inca en el valle del Mapocho se basó en una reorganización administrativa del territorio dividiéndolo en distritos de irrigación. Mediante el uso de mitimaes (colonos especializados) y la movilización de la mano de obra local, los incas construyeron una red de canales que superaba los 280 kilómetros de extensión total. Esta infraestructura permitió la transformación de tierras áridas en chacras productivas, lo que explica la capacidad de los españoles para subsistir inicialmente en el valle.

Distrito de IrrigaciónAcequias IdentificadasLongitud Estimada (metros)Relevancia Infraestructural
ApoquindoAntiquísima, Antigua y Nueva7.320 a 10.861

Captación directa del río Mapocho para el sector oriente.

Tobalaba - MaculTobalaba, Macul, Peñalolén7.620 a 12.225

Riego de las faldas de la cordillera; conectaba con el tambo de Macul.

ÑuñoaNinihue (Ñuñoa)15.022

Gran canal central que abastecía la zona de producción agrícola intensiva.

Huechuraba - QuilicuraMadre de Guachuraba, Quilicura15.254 a 13.672

Abastecimiento del sector norte; la Acequia Madre de Guachuraba era vital.

CerrillosAcequia Vieja del Inga18.129

Evidencia clara de la propiedad estatal incaica sobre el recurso hídrico.

MallocoPrincipal y Pequeña Malloco23.020

Extensión del sistema hacia el poniente, integrando el valle del Maipo.

Esta red no solo garantizaba la producción de maíz y otros cultivos para el tributo, sino que estructuraba el paisaje urbano que Pedro de Valdivia encontraría al llegar. La presencia de estas acequias permitió que la ciudad española tuviera agua corriente desde su primer día, utilizando los mismos trazados que habían sido diseñados décadas atrás por ingenieros cusqueños.

Los habitantes del valle: Quilicanta y la jerarquía indígena

Al momento del arribo de la expedición española, el valle estaba bajo el mando de Quilicanta, un noble inca ("orejón") que ejercía como gobernador del Tawantinsuyu en la región. Su autoridad se extendía sobre una red de caciques locales picunches (o promaucaes), entre los que destacaban figuras como Atepudo, quien secundaba a Quilicanta en la administración de unos 11 señores de los valles centrales.

La presencia de Quilicanta en el sitio exacto donde hoy se alza la Catedral Metropolitana indica que el centro de poder español se superpuso directamente sobre el centro de poder incaico. El complejo administrativo incluía una "cancha" (plaza) donde se realizaban actividades ceremoniales y de intercambio, edificios habitacionales y de almacenamiento (tambos), y huacas o lugares sagrados en las elevaciones cercanas, como el cerro Huelén (Santa Lucía). Este último no solo era un hito geográfico, sino un observatorio astronómico y un sitio de significado ritual vinculado al sistema de ceques o líneas sagradas que organizaban el espacio andino.

La expedición de Pedro de Valdivia: El componente humano y la hueste

Pedro de Valdivia no emprendió la conquista de Chile motivado únicamente por la riqueza mineral, que ya sabía escasa tras el fracaso de Diego de Almagro en 1536. Su motor era la "gloria" y la ambición política de establecer una gobernación propia, independiente de la tutela de los Pizarro en el Perú.

Los integrantes clave de la empresa fundacional

La expedición partió del Cusco en enero de 1540 con apenas once soldados españoles y una mujer, Inés de Suárez. Sin embargo, a medida que avanzaban hacia el sur, se integraron otros grupos de conquistadores que regresaban decepcionados de expediciones fallidas al Alto Perú, alcanzando finalmente una cifra cercana a los 150 españoles y miles de yanaconas (indígenas auxiliares).

NombreFunción y RangoAportes y Rol Crítico
Pedro de ValdiviaCapitán General y Gobernador

Líder militar y político; estratega de la ocupación y fundador de ciudades.

Inés de SuárezConquistadora

Única mujer de la hueste inicial; clave en la defensa de Santiago y en la logística.

Alonso de MonroyTeniente General

Segundo al mando; realizó la heroica travesía al Perú en busca de refuerzos.

Francisco de VillagraCapitán y Futuro Gobernador

Experto militar; fundamental en las campañas contra los mapuches y la pacificación.

Gerónimo de AldereteTesorero Real

Encargado de los intereses de la Corona; explorador y colaborador estrecho de Valdivia.

Pedro Sancho de HozSocio y Rival

Tenía derechos otorgados por el Rey; intentó asesinar a Valdivia y fue neutralizado.

Juan Fernández de AldereteAlcalde Ordinario

Integrante del primer Cabildo de Santiago; encargado de la justicia local.

Rodrigo de ArayaRegidor

Participó en la organización urbana y administrativa de la naciente capital.

La hueste española era, en esencia, una empresa privada. Los conquistadores eran emprendedores que se endeudaban para financiar sus equipos, caballos y suministros, esperando ser retribuidos con tierras (mercedes de tierra) y mano de obra indígena (encomiendas). Esta estructura económica explica la tenacidad de Valdivia frente a las adversidades: regresar al Perú sin éxito significaba la ruina financiera y el descrédito político.

El hito fundacional y la vida temprana en el valle

La fundación de Santiago del Nuevo Extremo el 12 de febrero de 1541 fue un acto jurídico más que constructivo. Valdivia utilizó la cima del cerro Santa Lucía (Huelén) para realizar la ceremonia oficial, pero el trazado de la ciudad se realizó en la planicie inferior, aprovechando la infraestructura incaica. El alarife Pedro de Gamboa diseñó el plano ortogonal (damero), pero este se superpuso a los ejes de las calles y acequias ya existentes.

Aciertos estratégicos de Valdivia

  1. Ubicación Geopolítica: La elección del valle del Mapocho no fue azarosa. Valdivia identificó que este punto era el eje de las comunicaciones entre el norte (vía el camino del Inca) y el sur inexplorado. Además, el cerro Santa Lucía ofrecía una posición de vigilancia privilegiada sobre todo el valle.

  2. Institucionalización Temprana: Al crear el Cabildo de Santiago apenas meses después de la llegada, Valdivia buscó legitimar su mando. En junio de 1541, el Cabildo lo nombró Gobernador y Capitán General, un movimiento político audaz para desvincularse de Francisco Pizarro y tratar directamente con la Corona.

  3. Uso de la Infraestructura Indígena: En lugar de construir desde cero, los españoles ocuparon los edificios incas. El edificio de la Municipalidad se erigió sobre el Tambo Mayor, y la Plaza de Armas se situó sobre la plaza central indígena, lo que permitió una funcionalidad inmediata del centro administrativo.

El colapso y la destrucción: 11 de septiembre de 1541

La aparente calma inicial se rompió cuando los pueblos indígenas, liderados por el toqui Michimalonco del valle del Aconcagua, comprendieron que los españoles no eran visitantes temporales, sino invasores permanentes. Michimalonco, un estratega que había resistido anteriormente a los incas, organizó una coalición de tribus que incluía a los habitantes de los valles de Aconcagua, Santiago y Cachapoal.

El asalto de Michimalonco

Aprovechando que Pedro de Valdivia se encontraba fuera de la ciudad con gran parte de sus tropas sofocando una rebelión en el sur (valle del Cachapoal), las fuerzas indígenas lanzaron un ataque masivo contra Santiago en la madrugada del 11 de septiembre de 1541. Se estima que entre 8.000 y 10.000 guerreros atacaron la empalizada defensiva, la cual era custodiada por apenas 55 soldados españoles y unos 5.000 yanaconas.

El combate fue despiadado. Los atacantes utilizaron flechas incendiarias que prendieron fuego a las casas de madera y paja (paja y barro) de la naciente ciudad. En medio del caos, la defensa española estuvo a punto de colapsar. Fue en este momento crítico cuando Inés de Suárez, ante la indecisión de los capitanes, tomó la iniciativa de ejecutar a los caciques que tenían como rehenes (entre ellos Quilicanta) y lanzar sus cabezas a los atacantes desde las murallas del fuerte. Este acto de guerra psicológica provocó el desconcierto y la retirada de las fuerzas indígenas, salvando a los pocos supervivientes españoles, aunque la ciudad quedó reducida a cenizas.

Fracasos y penurias: Los años del hambre (1541-1543)

La destrucción de Santiago marcó el inicio de uno de los periodos más oscuros de la conquista de Chile. Aunque la ciudad fue defendida, las pérdidas materiales fueron totales. Los conquistadores perdieron sus suministros, semillas, ropas y la mayoría de sus caballos.

La subsistencia extrema

Durante los dos años siguientes, los habitantes de Santiago vivieron en un estado de asedio constante y miseria absoluta. El cronista Jerónimo de Vivar relata que los españoles debían arar la tierra con las armas al lado y que solo contaban con "tres porquezuelas y un cochinillo, un pollo y una polla" para reconstruir su ganado.

Factor de CrisisDescripción y ConsecuenciasImpacto en la Población
Hambruna

Agotamiento de las reservas de maíz; obligados a comer raíces y alimañas.

Debilidad física extrema y riesgo de motines internos.

Aislamiento

La ruta al Perú estaba bloqueada por indígenas hostiles; sin barcos ni noticias.

Sensación de abandono; intentos de conspiración contra Valdivia.

Clima de Guerra

Hostigamiento permanente de los grupos dirigidos por Michimalonco.

Vigilancia 24/7 que impedía el descanso y la reconstrucción eficiente.

Escasez de Ropa

Las vestiduras se pudrieron; los españoles vestían pieles de animales.

Pérdida del estatus simbólico frente a los indígenas.

El aislamiento terminó solo en 1543 con la llegada del barco "Santiaguillo", enviado desde Tarapacá con provisiones, armas y refuerzos, lo que permitió consolidar la posición en el valle del Mapocho y proyectar la conquista hacia el sur.

El legado arqueológico


Para el visitante moderno, Santiago de Chile se presenta como una metrópolis cosmopolita, pero bajo sus cimientos late el corazón de dos imperios. Visitar Santiago es recorrer un palimpsesto histórico donde los vestigios incas y coloniales emergen en los lugares más inesperados.

Ruta del Santiago Invisible: Hitos Patrimoniales

  1. Plaza de Armas y Catedral: El punto cero de la ciudad. Bajo el Patio de los Naranjos de la Catedral se descubrió un muro inca con piedras rodadas, una técnica antisísmica que permitía disipar la energía de los terremotos, la misma que se observa en los templos del Cusco.

  2. Museo Histórico Nacional: Situado en el costado norte de la Plaza de Armas, el museo no solo alberga el acta de fundación (reconstruida en 1544), sino que sus excavaciones han revelado cerámica fina de estilo cusqueño y restos de ocupación que datan de antes del arribo de Valdivia.

  3. Museo de Arte Precolombino: A solo una cuadra de la plaza, este museo exhibe piezas de la cultura Aconcagua y cerámica incaica local hallada durante sus trabajos de ampliación, ofreciendo una visión profunda del arte y la vida cotidiana antes de 1541.

  4. Cerro Santa Lucía (Huelén): Más allá de su estética decimonónica, el cerro conserva rocas labradas que habrían funcionado como guacas o sitios sagrados. Subir por sus senderos es recorrer el mismo observatorio orográfico que utilizaron los antiguos habitantes para marcar los solsticios.

  5. Pukara de Chena: Ubicado a las afueras (San Bernardo), es el centro ceremonial y fortaleza incaica mejor conservado de la región. Su alineación con el centro de Santiago demuestra que el valle era parte de un sistema territorial integrado de gran complejidad simbólica y militar.

La fundación de Santiago, por tanto, no fue el inicio de la historia en este valle, sino un capítulo de transformación radical.  La audacia de Valdivia y la resistencia de Michimalonco son las dos caras de una moneda que hoy define la identidad chilena: una mezcla de resiliencia europea y herencia andina que se manifiesta en cada acequia que aún corre por el valle y en cada piedra inca que sostiene los cimientos de la capital.


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